Caso propio

El blog de esta web
se escribe solo

Cada lunes a las ocho de la mañana se genera un artículo, se valida, se ilustra y queda esperando aprobación. Lo que estás leyendo en el blog salió de ahí. Pero ninguna decisión final es de la máquina.

Diagrama del circuito: los lunes a las 8:00 se elige un tema del banco, un modelo redacta el artículo, se valida su longitud y formato y se guarda como borrador. Una persona lo revisa y decide: si aprueba, se publica en la web y se difunde en redes; si descarta, se borra. Si el banco de temas está vacío, el sistema avisa y para.
El circuito completo. En morado, los dos puntos donde el sistema comprueba algo antes de seguir.

Qué hace cada pieza

Escribe, pero no elige de qué

Los temas no los decide el modelo: salen de un banco que se renueva con datos de Search Console y del Keyword Planner. El sistema coge el primero que todavía no se haya escrito. Si el banco está vacío, avisa y para — no se inventa un tema para cumplir el expediente.

Se valida antes de guardar nada

Un artículo corto no es un artículo corto: es un artículo fallido. La primera versión de esta validación medía 800 caracteres y un texto de 409 palabras la pasaba. Ahora el mínimo son 800 palabras, y por debajo el proceso se detiene a propósito. Publicar eso firmado por una persona hace más daño que no publicar nada.

También se comprueban los límites que romperían el despliegue entero: el titular por encima de 70 caracteres o la descripción fuera de 50–165 no rompen el artículo, rompen la web.

La portada se genera y se revisa antes

Cada artículo lleva imagen en dos formatos, generada a partir de su contenido. Se genera en el borrador, no al publicar, precisamente para poder verla y pedir otra si no encaja. Si el servicio de imagen falla, se dibuja un diagrama del flujo y el despliegue sigue: nunca se queda un artículo sin portada.

Y aquí para, hasta que una persona decide

Llega un aviso con el borrador maquetado como se verá publicado. Dos botones: publicar o descartar. Hasta que alguien pulsa, el artículo no existe de cara al público. Si se descarta, se borra.

Lo que no se ve en el diagrama

Publicar es la parte fácil. Lo que sostiene esto son las decisiones que se tomaron después de que algo fallara:

  • Al aprobar, el despliegue avisa a Google del artículo nuevo. Sin ese aviso, un artículo podía tardar semanas en ser descubierto: se midió un lunes que a las tres de la tarde Google todavía no sabía que existía.
  • Las imágenes generadas vuelven al repositorio. Sin eso, cada despliegue volvía a generarlas — y como el modelo no es determinista, la portada de un artículo ya publicado cambiaba sola.
  • Si el despliegue falla, llega un aviso. Un proceso que falla en silencio es peor que no tenerlo: el artículo se queda en el repositorio sin llegar a la web y nadie se entera hasta la semana siguiente.

Es el mismo criterio que aplicamos fuera: lo interesante de una automatización no es que funcione el día bueno, sino qué hace el día que algo se rompe. Lo contamos en qué hacer cuando un workflow falla de madrugada.

Dudas frecuentes

Lo que suelen preguntarnos

¿Elige el modelo sobre qué escribir?

No. Los temas salen de un banco que se renueva con datos de Search Console y del Keyword Planner, y el sistema coge el primero que todavía no se haya escrito. Si el banco está vacío, avisa y para: no se inventa un tema para cumplir el expediente.

¿Qué pasa si el artículo sale demasiado corto?

El proceso se detiene a propósito. El mínimo son 800 palabras, y un artículo corto no es un artículo corto: es un artículo fallido. La primera versión de esa validación medía 800 caracteres y dejaba pasar un texto de 409 palabras; publicar eso firmado por una persona hace más daño que no publicar nada.

¿Se publica algo sin que lo apruebe una persona?

No. El sistema para y envía el borrador maquetado como se verá publicado, con dos botones: publicar o descartar. Hasta que alguien pulsa, el artículo no existe de cara al público, y si se descarta se borra. Ese paso no es un adorno: el artículo 50 del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obliga a informar de que un contenido se ha generado con IA, y la revisión humana es lo que hace cierta la firma.

¿Qué pasa si falla el servicio que genera la portada?

Se dibuja un diagrama del flujo y el despliegue sigue, así que nunca se queda un artículo sin portada. La imagen se genera en el borrador y no al publicar, precisamente para poder verla y pedir otra si no encaja.

¿Lo montamos en tu negocio?

Este circuito es un caso concreto de producción y distribución de contenido, pero el patrón —se hace solo, se valida, y una persona aprueba antes de que salga— vale para facturas, pedidos o citas.

Media hora y te decimos qué encaja
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