Sistema de gestión propio

Un panel hecho a medida

La gestión estaba repartida entre hojas de cálculo, correo y carpetas. Cada una funcionaba, pero el dato saltaba de una a otra a mano: el mismo cliente escrito tres veces, el mismo importe copiado cuatro. Ninguna herramienta del mercado cubría el proceso entero sin obligar a cambiarlo.

8 automatizaciones conectadas al panel
4 pasos encadenados sin reescribir datos

El ciclo completo, encadenado

Presupuesto, pedido, albarán y factura viven en el mismo sitio y cada uno hereda del anterior. El dato se escribe una vez. Eso quita el trabajo mecánico, pero sobre todo quita el error de transcripción, que es el que se descubre tarde y sale caro.

Los clientes y las oportunidades están en la misma pantalla, con el estado a la vista. Saber en qué punto está cada cosa deja de depender de que alguien se acuerde.

Las facturas de proveedor entran solas

Llegan por correo, un modelo de IA extrae los datos y el sistema los valida antes de proponerlos: que la base más el IVA cuadre con el total, que el tipo de IVA exista, que el CIF tenga el formato correcto. Lo que no cuadra no entra, va a revisión.

Una persona revisa y confirma. La IA quita el trabajo de teclear, no la responsabilidad de comprobar: un dato mal leído que aun así cuadra en la validación se cuela, y eso solo lo caza alguien que conozca al proveedor.

Lo que aprendimos aquí

Una función del panel se podía llamar sin haber iniciado sesión: con la clave pública que viaja en el propio navegador se podían leer y modificar presupuestos reales. Se cerró el mismo día. La lección es que revocar el permiso al rol anónimo no basta —hay que revocarlo también al público, del que ese rol hereda—, y que estas cosas se auditan, no se suponen.

Dudas frecuentes

Lo que suelen preguntarnos

¿Qué pasa si la IA lee mal un dato de una factura?

El sistema valida antes de proponer nada: que la base más el IVA cuadre con el total, que el tipo de IVA exista y que el CIF tenga el formato correcto. Lo que no cuadra no entra, va a revisión. Y después una persona revisa y confirma, porque un dato mal leído que aun así cuadre en la validación solo lo caza alguien que conozca al proveedor.

¿Quita la IA la responsabilidad de comprobar las facturas?

No. Quita el trabajo de teclear, no la responsabilidad de comprobar. La confirmación sigue siendo de una persona.

¿Hay que escribir los mismos datos en cada paso?

No. Presupuesto, pedido, albarán y factura viven en el mismo sitio y cada uno hereda del anterior, así que el dato se escribe una vez. Eso quita trabajo mecánico, pero sobre todo quita el error de transcripción, que es el que se descubre tarde y sale caro.

Esto es Desarrollo a medida aplicado a un caso concreto.

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qué encajaría?

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